Grandes ideas en pocos metros cuadrados: así decora su casa un 'millennial'

Si quiere crear un hogar con el sello millennial, coja papel y boli y anote: le dirá sí a la mezcla de estilos y no a la acumulación de objetos: las estanterías repletas de figuritas de porcelana son un perjurio que jamás cometerá. Menos es más y las prisas se esfumarán a la hora de encontrar la lámina perfecta o la mesa idónea. Huirá de los espacios cerrados y sin personalidad. Entrar en una tienda y comprar un comedor con todos los muebles de una misma colección no será -nunca- una opción. Honrará su escritorio y buscará un buen sofá cama; lo va a necesitar.

The Me Me Me Generation (la generación del yo, yo yo), como la llamó la revista Time en su popular portada, tiene su propia forma de vivir (y de decorar). El diseño de sus hogares, caracterizado por los mantras anti crisis de "aprovecha el momento" y "menos es más", persigue, ante todo, sacarle el máximo partido a cada rincón.

"Buscan rentar el espacio y se conforman con menos metros cuadrados. No sólo porque no puedan acceder a ellos, tampoco les interesa, prefieren tener capital para hacer otras cosas, como viajar", explica Ana Carbó de Haya, fundadora, directora e interiorista de Caravan Interiors.

La mezcla de estilos es su principal sello de identidad. "Emplean piezas de diseño con otras low cost que crean un ambiente icónico, estampados, mobiliario retro y vintage, plantas tropicales, arriesgados papeles pintados... Es una generación abierta que acepta las nuevas corrientes", asegura Meritxell Ribé, del estudio de interiorismo y arquitectura Meritxell Ribé-The Room Studio.

"La renovación de las viviendas millennials está impulsada por el deseo de espacios abiertos, versátiles y funcionales que respondan a las necesidades de un modo de vida poco sujeto a rutinas", cuentan desde Houzz, plataforma para el diseño de hogares.

Viva la tecnología

El portátil encima del sofá no puede faltar en casa de un millennial auténtico. "Se hace mucho uso de la domótica, un instrumento que se fusiona con el interiorismo. Control lumínico de escenas, centralización y control de persianas y de la climatización, audiovisuales...Todo puede ser ejecutado tanto dentro como fuera de la vivienda con un sistema de fácil interacción", explica Ribé.

"A no ser que sea un elemento con valor sentimental, como podría ser un tocadiscos, todo se sustituye por lo digital", añade Anna Díaz, content manager de Kave Home, una firma de interiorismo online.

Una destreza tecnológica que alimenta la compra de muebles a golpe de clik: hace años nadie se planteaba adquirir una silla por internet, ahora es habitual. "Con la crisis se dejó de tener mucho mobiliario en stock en las tiendas. Hoy en día es todavía difícil ver un sofá de gama media en una establecimiento para probarlo. Ante eso están las opiniones de los consumidores en internet, que no fallan", alega Carbó de Haya.

Los millennials han dado también un giro de 180 grados al concepto de trabajar: cada vez se diluye más la línea que separa la vida laboral y personal. Muchos son autónomos y su oficina es su casa, lo que hace imprescindible contar con un buen escritorio o rincón tranquilo y despejado.

"Los más afortunados convierten esa tercera habitación en un despacho, la segunda suele ser el vestidor, que se convertirá en el dormitorio del bebé. Otros hacen de su salón y su casa entera una oficina, por ejemplo, con un pequeño escritorio o usando la propia mesa del comedor o de la cocina. Lo que más necesitan son enchufes para cargadores. Y ya son muchos los que nos piden tomas de USB", señala la fundadora de Caravan Interiors.

El corazón de la casa

Pero hay preferencias que no cambian:la cocina sigue siendo el corazón de la casa. Según un estudio de Houzz, los particulares de entre 25 y 34 años prefieren cocinas grandes y abiertas, con capacidad de almacenaje. "Así se crea un espacio social, donde no sólo comer, sino entretenerse", cuentan.

De hecho, el 12% decide hacer obras para abrirla al salón o comedor. Además, eligen materiales y una paleta de colores que no vaya a pasar de moda rápido o canse a la vista, porque no planean hacer cambios a corto o medio plazo.

Y todo, sin ser una generación que cocine más que la anterior. "El poco tiempo que están en casa no quieren dejar de ver lo que pasa en el otro lado. Si uno pone la lavadora quiere hablar con el que está en la zona de estar o ver a los niños jugar mientras cocina. El momento familiar se reduce sin esta relación visual", explica Carbó de Haya.

Sin embargo, para la content manager de Kave home, el centro neurálgico es el salón. "Por él discurren desde citas a maratones de series y películas, cenas con amigos y tardes de lectura". Para Díaz, la cocina es secundaria: "No es casual que cada vez haya más negocios relacionados con la comida a domicilio", defiende.

Compartir es vivir

Aunque sea una generación deseosa de compartir su tiempo libre con amigos... ¿Quién puede tener una habitación exclusivamente para los invitados? El sofá cama o la cama nido tipo sofá que se convierte en doble son un must, igual que las daybeds, tan de moda en la actualidad.

Por ello, optimizar el espacio es clave. La acumulación no ayuda: adiós a esas librerías abarrotadas de enciclopedias; adiós a los aparadores y las vitrinas a rebosar. Su lugar lo ocupan objetos más personales:una vela de un olor que evoca un recuerdo determinado, un florero...

Además, el mueble ha de ser polivalente. Mesitas de apoyo que son taburetes, zapateros a modo de consolas en el recibidor, sillas plegables y fáciles de guardar... Todo sin perder ni un ápice de carácter. Algo que desde Kave Home remarcan: "A menudo asociamos practicidad y funcionalidad con una pieza sin alma, pero se puede ser práctico y tener estilo".

La iluminación es otro aspecto clave para lograr una atmósfera adecuada, un juego en el que también tienen que ver los espejos, que ayudan a crear una sensación de amplitud, la máxima de un millennial. Para ello, "es importante acudir a opciones de almacenamiento exterior como garajes, sotános o patios", afirman desde Houzz. Así, eso de vestir los armarios con cajones desfondados donde no se alcanza a ver lo que hay no les merece la pena. En su lugar colocan baldas con cajas de tela, burros con la ropa a la vista...

Más allá del low cost

Sus necesidades no son las mismas que las de sus padres. Y sus recursos, tampoco. Rinden culto al low cost, pero no todo empieza y acaba en Ikea. "Hemos pasado de ver casas 100% low cost al mix&match, donde algunos diseños o piezas únicas conviven con otro tipo de muebles", dice Díaz. Los influencers han hecho mucho en este terreno.

"Los millennialsreproducen modelos y fotografías encontradas en redes. Repiten estilo, mobiliario y pequeños detalles. Y aún así, hacen suyos los espacios", sostiene Carbó de Haya.

El DIY (do it yourself) es casi una religión, como el tablón de Pinterest. La fiebre por la personalización y las manualidades comenzó con la crisis. Muchos jóvenes en paro o recién salidos de la carrera y sin una oportunidad, abrieron un blog con propuestas. De trabajar con una caja de cartón reciclado se ha pasado a dar una segunda vida a una cazadora o a crear un macetero colgante de macramé.

Vuelta al pueblo

Potenciar las sensaciones es crucial y, para ello, volver a lo natural es la mejor opción. "Ha crecido el interés por tener plantas aromáticas en la cocina, incluso por poder contar con un pequeño huerto en el patio o la terraza", dicen desde Houzz. "Es una generación que ha crecido con aquello del 'pueblito bueno'. Tiene más encanto, por no hablar del sabor, comer una lechuga cultivada por ti que una del supermercado envuelta en plástico", argumenta la creativa de Caravan Interiors.

La concienciación ecológica también entra en escena. No vale sólo con rodearse de verde, hay que apostar por materiales reciclables y naturales como el roble, el linoy otras fibras, además de los tonos neutros. "El gris azulado es el color indiscutible de los millennials, es el hermano elegante del blanco, encaja con todo, realza los negros y ayuda a dar calidez a ese blanco nuclear de hace unos años. Ellas se decantan a menudo por el rosa cuarzo", cuenta Carbó de Haya.

La generación de Mr. Wonderful

Es innegable que los millennials son visuales:han crecido viendo fotos (y selfies) en redes, casi todos tienen en mente fotografías que les han marcado y muchos se han convertido en amantes de este arte porque lo han necesitado para dar a conocer su propio negocio como emprendedores. Así, sus paredes huyen del clasicismo y se nutren de vinilos con frases motivadoras, colores vibrantes, estampados...

"Buscan inspiración, motivación y autenticidad. Imágenes capaces de trasladarte a ese instante. Elementos únicos que tengan detrás una razón más profunda que una simple fotografía, que nos permitan conocer su historia y su modo de ver el mundo", afirma Ribé. Gastarse una fortuna en un cuadro no es lo habitual. Y obviar las paredes y colocar las obras apoyadas en el suelo, un must.

Podríamos decir que son la generación que venera a Mr. Wonderful: internet está plagado de de láminas con frases positivas, divertidas... "Quizás también han leído menos filosofía o literatura, y encuentran esas frases reveladoras. No dista mucho de la imaginería religiosa, que siempre ha estado en los hogares, o de los posters de estrellas del cine o del rock con los que han crecido", concluye Carbó de Haya.

 

PORMACARENA P. LANZAS

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Gian Guazzone