Buenos Aires Secreta. Segunda parte

La capital de Argentina está llena de secretos. Desde un pasaje escondido hasta un templo masón. Todo a la vista, pero solo para los afortunados capaces de encontrarlo. No hace falta buscar, solo es necesario caminar las calles con conciencia, entender los símbolos que nos rodean y saber que algo que parece no llamar nuestra atención puede contener un tesoro oculto.

1. Pasaje Güemes

También conocida como Galería Güemes, este lugar inaugurado en 1915 solía ser uno de los preferidos del escritor Julio Cortázar. Fue la primera edificación del país realizada en hormigón armado y, si bien cuenta con una galería de techos altos en su planta baja, el edificio tiene 14 plantas de viviendas y oficinas. En uno de sus departamentos se alojó Antoine de Saint-Exúpery cuando visitó el país. En 1987 fue declarada “Testimonio vivo de la memoria ciudadana” y, desde 2010, se puede subir a su mirador para tener una hermosa vista de la ciudad.

La torre del fantasma

2. La torre del fantasma

Un edificio del barrio de La Boca es el escenario de una de las leyendas urbanas más conocidas de Buenos Aires. Según cuentan, una poderosa estanciera de la ciudad construyó este edificio que parece un castillo con la idea de alquilar las habitaciones, pero cuando el lugar estuvo listo para recibir huéspedes ella cambió de opinión y se fue a vivir allí junto a sus sirvientes. Uno a uno, las personas comenzaron a huir del lugar asustados y sin dar muchas explicaciones. La dueña del lugar también se mudó a su casa de campo y concretó el proyecto inicial de alquilar el edificio. En la famosa torre se instaló una artista, vivió ahí por largo tiempo, hasta que un día se tiró de la torre y se mató. Nadie se explicaba porqué, ella era una mujer alegre y con una carrera prometedora. El rumor comenzó a correr, unos duendes habitan el edificio y, celosos de la fama de la artista, decidieron empujarla al vacío. Dicen los vecinos que, a veces, se escuchan pasos en los pasillos del edificio.

3. Templo masón “Hijos del trabajo”

En el barrio de Barracas está uno de los pocos templos de la logia masónica de Buenos Aires. La fachada del edificio cuenta con las decoraciones propias de esta organización, fue declarado sitio de interés cultural en 2002.

Muchos personajes de relevancia para la historia argentina fueron masones, tal es el caso de Nicolás Rodríguez Peña, Arturo Jauretche, Bartolomé Mitre y Manuel Belgrano.

 La imagen que capturó la revista Life, décadas atrás.

La imagen que capturó la revista Life, décadas atrás.

4. Un chalet en el Obelisco

Buenos Aires es una tierra de inmigrantes y Rafael Díaz fue uno de ellos. El español adoptó la ciudad como propia e instaló la “Mueblería Díaz” muy cerca del Obelisco. El negocio fue un éxito y Díaz pensó que necesitaba un lugar para descansar, no muy lejos de la oficina. En 1927, la construcción del lugar soñado terminó. Una casa de dos plantas bien cerca del trabajo o, mejor dicho, arriba del trabajo! Díaz edificó su chalet arriba del edificio en el que estaba la mueblería. Gente de todo el mundo comenzó a llegar a la ciudad para ver esta curiosidad. Hasta la revista Life le dedicó una fotografía. Hoy en día, la casa está vacía, pero al mirar para arriba, bien cerca del Obelisco, van a encontrar la casa en el cielo.

 El Kavanagh fue el primer rascacielos porteño.

El Kavanagh fue el primer rascacielos porteño.

 

5. Edificio Kavanagh

Nuestra ciudad también tiene historias de amor y una de ellas parece inspirada en Romeo y Julieta. En Retiro, frente a la Plaza San Martín, está una de las joyas arquitectónicas de Buenos Aires. El mito cuenta que Corina, una mujer rica porteña se enamoró del hijo de Anchorena, un político argentino de renombre. Lamentablemente, ella no descendía de una familia “patricia” lo que hacía que el romance fuese inviable para la familia del joven, por lo tanto, la madre del muchacho decidió terminar la relación.

Con despecho, Corina se encargó de arruinarles a los Anchorena su bien más preciado, la Basílica del Santísimo Sacramento. La mujer, de apellido Kavanagh, compró el lote de al lado y encargó la construcción de un edificio que tapara la iglesia desde todos los ángulos posibles.

Hoy, para ver la Basílica uno debe estar parado en el Pasaje Corina Kavanagh. Además, el edificio homónimo se convirtió en uno de los emblemas de la ciudad, con 113 departamentos de lujo, todavía ostenta haber sido el primer rascacielos del país.

Buenos Aires, ciudad llena de secretos y mitos. Recomendamos hospedarse en Casa San Telmo o Casa Congreso para poder disfrutar mejor de la vida cotidiana de nuestra ciudad. Aprovechá tu estadía con nosotros, quedate en Casa.